Declaración: ¡Basta de muertes de trabajadores/as!

La cifra debiera generar vergüenza. En Chile y en menos de dos meses, siete trabajadores han perdido su vida cumpliendo labores. En todos los casos se trataba de hombres con trabajos precarios, en funciones de alta carga física. En varios se reiteran la denuncia de malas condiciones de seguridad, de sobrecarga laboral y de tratos inadecuados al interior de la empresa.

Rolando Venegas y su amigo JVR se desempeñaban en Fruna. El 28 de abril, Rolando no pudo más ante los malos tratos y se quitó la vida. Su compañero no soportó la noticia y un ataque al corazón cerró sus días. Sus familias y el sindicato han denunciado con insistencia las injusticias y malas condiciones en esa compañía. El 9 de junio quedaron atrapados en la mina Delia II, Enrique Ojeda y Jorge Sánchez. Hace unos días les comunicaron a sus familias que no hay real posibilidad de hallarlos con vida. En la comuna de Chile Chico harán una marcha por ambos trabajadores, mientras sus familias y el sindicato critican a las autoridades y a la Minera Cerro Bayo.

El 12 de junio un derrumbe en una construcción le costaba la vida a Jesús Andaha, en la comuna de San Miguel. Este trabajador y tres de sus compañeros, quienes fueron rescatados con vida, quedaron atrapados en el subsuelo. Obreros de esa faena denuncian las malas condiciones de seguridad en la obra. El trabajador Raúl Muñoz Cañoles, quien era operario hace cinco años de la empresa Eleccon, subcontratada por la Minera Collahuasi en Iquique, dejó de existir cuando un vehículo cayó sobre él en plena faena el 17 de junio. También está José Nahuelcheo, quien este 22 de junio falleció en la Mina Don Pedro de Coronel. Un desprendimiento de material le quitó la vida a 70 metros de profundidad, mientras era parte de la extracción del carbón.

En un modelo neoliberal como el de Chile, estas muertes quedarán en la lista de las estadísticas, mientras sus familias sufren sus ausencias. Es la lógica creciente de que es factible jugarse la vida -como un simple número- por un puesto de trabajo, generalmente precario y sin margen de elección. Ese esquema de injusticia y egoísmo es necesario enfrentar, para que se transforme en uno donde las lógicas extractivas, de renta fácil para el empresario, queden atrás y sean superados por puestos de trabajo dignos que no sólo permitan la subsistencia, sino que cierren un ciclo de indolencia,donde esas vidas perdidas parecen no importar a los dueños de las compañías y a las autoridades.

Es tarea imprescindible comenzar a imaginar y construir un futuro donde Rolando, JVR, Enrique, Jorge, Jesús, Raúl y José, estarían disfrutando con sus familias, sin necesidad de sufrir lo indecible para llevar comida a sus casas. Porque ellos no pueden quedar como cifras, es un deber forjar un modelo laboral donde las vidas de las y los trabajadores no sean una excusa para la ganancia de unos pocos, sino figuras centrales de la historia y construcción de una sociedad más justa para todos y todas.

Revisa la publicación en Facebook de esta declaración aquí.